14 de septiembre de 2021
¿Notas que se te cae más el pelo, que ha perdido volumen o que cada vez tienes la raya más ancha? Estos cambios pueden ser señales de alopecia femenina, aunque no siempre indican una pérdida de cabello permanente.
La pérdida de densidad capilar en mujeres puede tener distintas causas, desde factores genéticos y cambios hormonales hasta déficits nutricionales. Identificar su origen es fundamental para valorar el tratamiento más adecuado.
En este artículo te explicamos cuáles son los tipos de alopecia femenina más frecuentes, cómo se diagnostican y qué tratamientos existen.
La alopecia femenina es la pérdida de cabello que puede provocar una disminución de la densidad capilar y, en algunos casos, un afinamiento progresivo del pelo. Puede aparecer a diferentes edades y su evolución depende del tipo de alopecia y de los factores que la desencadenan.
Entre sus signos más habituales se encuentran:
Es importante diferenciar entre una caída temporal, como la que puede aparecer después del parto, y una alopecia que provoca una pérdida progresiva de densidad. Mientras que algunos episodios de caída mejoran al desaparecer el factor desencadenante, otros requieren un tratamiento específico.
La caída del cabello en mujeres puede deberse a diferentes factores que, en ocasiones, coinciden en una misma persona. Entre los más frecuentes destacan:
No todas las causas producen el mismo tipo de caída ni requieren el mismo abordaje. Por eso, antes de iniciar un tratamiento, es importante estudiar qué factores pueden estar influyendo en cada caso.
Existen diferentes tipos de alopecia femenina. Conocer sus características ayuda a entender por qué es importante realizar un diagnóstico antes de recomendar un tratamiento.
La alopecia androgenética femenina es una de las causas más frecuentes de pérdida progresiva de densidad capilar. Está relacionada con la predisposición genética y la sensibilidad de los folículos pilosos a los andrógenos, entre otros factores.
Se caracteriza por la miniaturización folicular, un proceso por el que los folículos producen cabellos cada vez más finos y cortos. Suele manifestarse mediante un ensanchamiento de la raya central y una disminución de la densidad en la parte superior del cuero cabelludo, que puede extenderse hacia la coronilla. A diferencia del patrón masculino, no suele provocar una pérdida completa del cabello en una zona concreta.
Como explica nuestro equipo médico, es importante diferenciar la alopecia androgenética de otras causas de pérdida capilar que pueden presentar síntomas similares. Una valoración médica permite estudiar el origen de la pérdida de densidad y determinar qué opciones de tratamiento pueden ser adecuadas en cada caso.
El efluvio telógeno es una caída difusa que aparece cuando una proporción mayor de folículos pilosos entra en la fase de reposo del ciclo capilar. Como consecuencia, aumenta la cantidad de cabello que se desprende y puede notarse una pérdida de densidad.
Puede desencadenarse después de una enfermedad, el parto, una intervención quirúrgica, una etapa de estrés intenso o determinadas carencias nutricionales.
También es frecuente en algunas épocas del año como son el cambio de estación en otoño y primavera debido a que el cabello se renueva. Este fenómeno se conoce como caída estacional y se relaciona con las variaciones estacionales del ciclo capilar. Aunque puede ser temporal, no debe atribuirse automáticamente cualquier caída al cambio de estación.
La caída suele hacerse visible semanas o meses después del desencadenante. En muchos casos es temporal y el cabello recupera progresivamente su ciclo habitual. Sin embargo, si la caída persiste, se repite o provoca una pérdida importante de densidad, es recomendable estudiar su causa.
La alopecia frontal fibrosante es un tipo de alopecia cicatricial que provoca una pérdida progresiva del cabello en la línea frontal y las sienes. Se caracteriza por un proceso inflamatorio que daña los folículos pilosos y puede destruirlos de forma irreversible, impidiendo que el cabello vuelva a crecer en las zonas afectadas.
Suele manifestarse con un retroceso de la línea de implantación del cabello, a menudo con un patrón similar al de una diadema. También puede acompañarse de una pérdida parcial o total de las cejas y de síntomas en el cuero cabelludo, como picor, enrojecimiento o molestias, aunque no siempre aparecen.
Como el daño folicular puede ser permanente, la detección temprana es fundamental. Una valoración médica permite evaluar la actividad de la enfermedad y considerar tratamientos dirigidos a controlar la inflamación y tratar de frenar su progresión, aunque la respuesta varía en función de cada caso.
Tras el parto, muchas mujeres experimentan una caída de cabello más intensa de lo habitual debido a los cambios que se producen en el ciclo capilar.
Durante el embarazo, los cambios hormonales alteran este ciclo y prolongan la fase de crecimiento, evitando que el pelo se caiga. Sin embargo, tras dar a luz, el organismo recupera su equilibrio hormonal y todo ese cabello retenido empieza a desprenderse de golpe, lo que suele provocar una alarmante sensación de pérdida capilar.
Este proceso, conocido como efluvio telógeno posparto, es completamente temporal y mejora de forma progresiva. Aun así, si la caída es muy intensa, se prolonga en el tiempo o se acompaña de una pérdida importante de densidad, es recomendable realizar una valoración médica.
Aunque es normal perder pelo a diario, una caída persistente o un cambio visible en la densidad pueden indicar una alteración del ciclo capilar o un problema que afecta a los folículos pilosos.
Algunas señales que conviene observar son:
Estos signos no permiten identificar por sí solos el tipo de alopecia. Si la pérdida es repentina o se acompaña de dolor, picor intenso, enrojecimiento o descamación del cuero cabelludo, conviene consultar con un profesional sanitario.
El diagnóstico de la alopecia femenina comienza con una valoración médica en la que se estudian la evolución de la caída, los antecedentes familiares, los cambios hormonales, la medicación y otros posibles factores relacionados.
La exploración del cuero cabelludo y la tricoscopia permiten evaluar la densidad y el grosor del cabello, así como el estado de los folículos. Además, como la caída capilar en mujeres suele tener un origen multifactorial, es importante que el médico complemente el estudio con una analítica para identificar posibles alteraciones hormonales, tiroideas o nutricionales que puedan estar influyendo.
En Hospital Capilar hemos desarrollado Tricometabolic, un servicio exclusivo dirigido al estudio de la alopecia y la caída del cabello en mujeres. Su objetivo es identificar los factores que pueden estar contribuyendo al problema antes de recomendar un tratamiento.
El protocolo combina tres elementos:
Este estudio exhaustivo se realiza en una sesión de aproximadamente 60 minutos. A partir de los resultados, el equipo médico valora qué factores pueden estar relacionados con la caída y qué opciones de tratamiento conviene considerar.
Tricometabolic está dirigido especialmente a mujeres con caída activa, pérdida de densidad o afinamiento del cabello que necesitan estudiar su posible origen.
La evolución de la alopecia femenina depende de su causa, del tipo de pérdida capilar y del grado de afectación de los folículos.
En algunas situaciones, como determinados efluvios telógenos, el cabello puede recuperarse progresivamente cuando desaparece el factor desencadenante. En otras, como la alopecia androgenética femenina, el tratamiento frena su progresión y evita la pérdida irreversible.
Cuando existe una alopecia cicatricial, el objetivo del tratamiento es controlar la enfermedad y evitar, en la medida de lo posible, que continúe el daño folicular.
Por eso, cuanto antes se identifique la causa, antes se podrán valorar las opciones disponibles y establecer un plan de seguimiento adecuado.
El tratamiento depende del diagnóstico, la causa de la caída y el grado de evolución. Según cada caso, puede incluir medicamentos prescritos por un médico, la corrección de déficits nutricionales confirmados o tratamientos capilares complementarios.
En Hospital Capilar contamos con diferentes opciones que el equipo médico puede valorar según las necesidades de cada mujer.
El plasma rico en plaquetas (PRP) es un tratamiento capilar regenerativo que utiliza una parte de la propia sangre de la paciente, procesada para obtener una concentración de factores de crecimiento.
El procedimiento consiste en extraer una muestra de sangre y centrifugarla para separar la fracción que se utilizará posteriormente mediante microinyecciones en el cuero cabelludo.
Este tratamiento ayuda a estimular el crecimiento del folículo piloso, fortalecer el cabello y mejorar su calidad.
El Hair Redensification Treatment (HRT) es un procedimiento de medicina capilar que consiste en la aplicación de fármacos mediante microinyecciones en el cuero cabelludo. Su objetivo es tratar la alopecia, reducir la miniaturización capilar y recuperar la densidad del pelo.
Antes de comenzar, el equipo médico valora cada caso para determinar si este procedimiento es adecuado y establecer la pauta más indicada según las necesidades de cada paciente
Si notas que pierdes más cabello de lo habitual o que tu pelo está cada vez más fino, el primer paso es conocer qué puede estar ocurriendo. Con Tricometabolic, Hospital Capilar ofrece un diagnóstico capilar femenino que combina una analítica con 27 biomarcadores, tricoscopia y valoración médica especializada para orientar un plan de tratamiento personalizado.