5 de octubre de 2021
La alopecia es un problema que afecta a millones de personas en todo el mundo y puede manifestarse de distintas formas. Aunque tradicionalmente se ha hablado más de alopecia en hombres, cada vez son más las mujeres que experimentan problemas de caída o pérdida de densidad y buscan ayuda para conocer qué está ocurriendo.
Existen varios tipos de alopecia femenina, cada uno con causas, síntomas y evolución diferentes y, por tanto, con un abordaje específico. Además, factores como los cambios hormonales, el estrés, los déficits nutricionales, las alteraciones tiroideas, el posparto o determinadas enfermedades pueden influir en la salud capilar.
Por ello, reconocer las características de cada tipo de alopecia y conocer el origen de la caída es clave para determinar la estrategia terapéutica.
La alopecia en la mujer es una afección que involucra a cada vez a más mujeres. Aunque lo habitual al hablar de alopecia es asociarla al hombre, lo cierto es que las mujeres también sufren la caída del pelo por algún tipo de alopecia o enfermedad del cuero cabelludo.
No debemos confundir una alopecia con la renovación del cabello cuando entra en su fase telógena. El pelo dispone de su propio ciclo de vida donde nace, crece y muere, por lo que lo habitual según nuestros médicos es perder entre los 50 y 100 pelos diarios. Esto es un proceso normal y, en condiciones normales, el cabello que cae vuelve a salir. El inicio de la alopecia femenina comienza cuando el pelo que cae no vuelve a salir, provocando zonas sin pelo y dando lugar a los primeros signos de calvicie. Identificar el patrón de caída y su origen es clave para determinar cuál de entre los tipos de alopecia femenina se trata.
La pérdida de cabello en mujeres puede manifestarse de diferentes formas y tener causas muy diversas. Algunas alopecias provocan una disminución progresiva de la densidad, mientras que otras pueden producir una caída repentina, zonas sin cabello o retroceso de la línea frontal.
A continuación os hablamos de los tipos de alopecia femenina más comunes que se pueden encontrar y diagnosticar.
La alopecia androgenética en mujeres, también denominada alopecia de patrón femenino, es una de las formas más frecuentes de pérdida de densidad capilar.
Se caracteriza principalmente por un afinamiento progresivo del cabello y una disminución de la densidad en la zona superior del cuero cabelludo. Uno de los signos más habituales es el ensanchamiento progresivo de la raya, acompañado de una mayor visibilidad del cuero cabelludo. A diferencia de lo que ocurre habitualmente en el patrón masculino, la línea frontal suele mantenerse relativamente conservada.
Su aparición está relacionada principalmente con una predisposición genética y una mayor sensibilidad de determinados folículos pilosos a la dihidrotestosterona (DHT). Esta hormona se produce a partir de la testosterona mediante la acción de la 5-alfa reductasa y puede provocar la miniaturización progresiva del folículo piloso, haciendo que el cabello nazca cada vez más fino, corto y débil. Además, los cambios hormonales pueden influir en su aparición o evolución, especialmente durante etapas como la menopausia.
La alopecia areata es una enfermedad de origen autoinmune que conlleva la pérdida de cabello en zonas concretas del cuero cabelludo de la mujer y puede darse tanto de un modo progresivo, a lo largo de meses y años, como tener un carácter mucho más inmediato y desarrollarse en cuestión de días.
La caída del cabello por este tipo de alopecia se debe a que los folículos pilosos pasan por un proceso inflamatorio donde los nutrientes no llegan de forma adecuada. Esto tiene su origen en el propio sistema inmune del paciente, el cual reacciona contra los folículos pilosos haciendo que se desprendan.
El síntoma más evidente de la alopecia areata en mujeres es la aparición de calvas redondeadas en forma de parches distribuidas alrededor del cuero cabelludo de forma aleatoria, aunque también puede extenderse a otras zonas del cuerpo, como cejas y pestañas.
Entre los tipos de alopecia femenina que existen, la alopecia areata es de las más comunes y, nuevamente, requiere de tratamiento médico por lo que resulta imprescindible consultar con un dermatólogo el caso.
La alopecia difusa se caracteriza por una pérdida de densidad capilar generalizada y homogénea, sin concentrarse en una zona concreta del cuero cabelludo. El cabello se vuelve cada vez más fino y débil, haciendo que el cuero cabelludo sea más visible.
En algunos casos, la alopecia difusa puede estar relacionada con la dihidrotestosterona (DHT) y la sensibilidad de los folículos a esta hormona. Sin embargo, la pérdida de densidad difusa también puede estar asociada a otros factores, como estrés, cambios hormonales, déficits nutricionales, alteraciones tiroideas, determinadas enfermedades o algunos medicamentos.
A diferencia de las alopecias cicatriciales, la alopecia difusa no suele provocar una destrucción permanente de los folículos pilosos. Cuando se identifica y trata la causa que está provocando la caída, la densidad capilar puede mejorar progresivamente.
La alopecia frontal fibrosante es un tipo de alopecia cicatricial de causa desconocida que cada vez se diagnostica en más mujeres. Un rasgo común es que suele afectar una vez comienza la etapa de la menopausia, aunque esto no quiere decir que no pueda darse antes de la menopausia o incluso en hombres.
Se trata de un tipo de alopecia de origen autoinmune que provoca la inflamación de los folículos pilosos principalmente en la zona frontal y las sienes provocando el retroceso de la primera línea. Además, puede ir acompañado de pérdida parcial o total de las cejas.
Al tratarse de una alopecia cicatricial, la detección precoz es especialmente importante puesto que la inflamación puede producir un daño permanente en los folículos. El objetivo del tratamiento médico es controlar la enfermedad y preservar los folículos que todavía no están dañados.
El efluvio telógeno es un tipo de caída del cabello difusa muy frecuente que aparece cuando un número elevado de folículos pasa de forma prematura en fase de reposo o telógena del ciclo capilar. Como consecuencia, la pérdida puede hacerse más evidente unas semanas o meses después del factor desencadenante.
En muchos casos es reversible cuando se identifica y corrige el factor desencadenante, aunque la recuperación de la densidad puede ser gradual.
Entre las situaciones que pueden favorecerlo se encuentran los cambios de estación, el posparto, una enfermedad como el covid19, la debilidad tras una cirugía, el estrés físico o emocional intenso, determinados medicamentos, alteraciones tiroideas o algunos déficits nutricionales.
La alopecia por tracción aparece cuando los folículos están sometidos de forma repetida o prolongada a una tensión excesiva. Coletas o moños muy tirantes, determinadas trenzas y extensiones pueden favorecer este tipo de pérdida capilar, especialmente alrededor de la línea frontal y las sienes.
En sus fases iniciales puede ser reversible si se elimina el factor desencadenante. Sin embargo, cuando la tensión se mantiene durante mucho tiempo, el daño sobre el folículo puede llegar a ser permanente.
La caída capilar en mujeres puede tener un origen multifactorial. Entre los más habituales se encuentran:
Los síntomas pueden orientar sobre el tipo de alopecia, pero no siempre permiten conocer con precisión su causa. Una mujer puede presentar, por ejemplo, una alopecia androgenética y desarrollar al mismo tiempo un efluvio telógeno. En estos casos, la caída puede aumentar de forma repentina y hacer más evidente una pérdida de densidad que ya estaba presente.
Una valoración médica, junto con el estudio capilar y las pruebas que estén indicadas en cada caso, permite conocer mejor el origen de la pérdida y determinar qué condicionantes están influyendo al mismo tiempo.
Cuando una mujer presenta caída o pérdida de densidad, determinar el tipo de alopecia no siempre es suficiente para conocer qué está provocando el problema. Diferentes circunstancias pueden coexistir y contribuir al mismo tiempo a la pérdida de cabello, por lo que es importante valorar tanto el patrón de caída como los posibles factores asociados.
En Hospital Capilar hemos diseñado Tricometabolic, un protocolo de diagnóstico capilar avanzado orientado específicamente a mujeres con problemas de caída o pérdida de densidad.
Tricometabolic combina en una única sesión de 60 minutos un estudio capilar completo y una valoración médica con una analítica de 27 biomarcadores, incluyendo parámetros relacionados con el ámbito hormonal, tiroideo y nutricional, con el objetivo de obtener una visión más amplia del estado capilar y detectar posibles factores relacionados con la pérdida de cabello.
A partir de la valoración médica y de los resultados obtenidos, el equipo médico define el abordaje más adecuado para cada caso, que puede incluir diferentes opciones terapéuticas cuando existe indicación médica.
La finalidad es entender qué está ocurriendo, detectar los factores que pueden estar influyendo en la caída de cabello y establecer un plan de tratamiento personalizado.
Si reconocemos algún síntoma de los principales tipos de alopecia femenina es clave saber cómo actuar, ya que si tratamos la alopecia a tiempo lo haremos de una manera más eficaz.
Si la caída del pelo se vuelve más intensa e, incluso, acompaña con zonas sin pelo es fundamental acudir a una clínica capilar en España. De esta forma, recibiremos un diagnóstico médico donde se determinará el tipo de alopecia del que se trata o la enfermedad del cuero cabelludo que causa dicha pérdida capilar. Cuanto antes se identifique la causa, antes podrá establecerse el plan de tratamiento para cada caso.
En función del análisis capilar, el equipo médico recomendará optar por diferentes tratamientos capilares. Entre los más demandados para frenar la caída del pelo se encuentra la mesoterapia capilar y el Plasma Rico en Plaquetas.
En los casos en los que la alopecia ha avanzado lo suficiente como para dejar zonas sin pelo, la única forma de volver a recuperar el cabello es con el injerto capilar, una vez estabilizada la alopecia. Se trata de una intervención ambulatoria, poco invasiva, mediante la cual se extraen las unidades foliculares de la zona donante y se implantan en el área receptora.
Los resultados del injerto capilar se dan de manera definitiva al año de la cirugía, aunque a los 6 meses ya se pueden apreciar resultados visibles.
La caída diaria de cabello forma parte del ciclo normal del pelo y puede variar entre personas. Generalmente se caen entre 50 y 100 pelos al día. Sin embargo, para saber si existe una alopecia también es necesario valorar si existe pérdida persistente de densidad, ensanchamiento de la raya, zonas calvas o cambios en determinadas áreas del cuero cabelludo.
Es recomendable consultar con un especialista si la pérdida es intensa o persistente, notas una pérdida progresiva de densidad, la raya se está ensanchando, aparecen zonas sin cabello o la caída comienza de forma repentina. Un diagnóstico permite determinar la causa y diferenciar entre tipos de alopecia que pueden presentar síntomas similares.
La alopecia androgenética femenina o alopecia de patrón femenino es una de las causas más frecuentes de pérdida de densidad capilar en mujeres. Suele manifestarse mediante un afinamiento progresivo del cabello, especialmente en la zona superior del cuero cabelludo, y un ensanchamiento de la raya.
Depende de su causa y del estado de los folículos. Algunas formas de caída son reversibles cuando se identifica y corrige el desencadenante, mientras que otras pueden ser progresivas o producir daño permanente en el folículo. Por eso es importante determinar primero qué está ocurriendo.
Sí. Una mujer puede presentar, por ejemplo, alopecia androgenética y un efluvio telógeno al mismo tiempo. Además, pueden coexistir diferentes factores que contribuyan a la pérdida de densidad, como alteraciones hormonales, déficits nutricionales o estrés.
En estos casos, identificar únicamente uno de los posibles factores puede dejar sin tratar otros elementos que estén contribuyendo a la caída de cabello y que el tratamiento aplicado resulte insuficiente o ineficaz. Por ello, una valoración completa permite obtener una visión más global del problema y establecer el abordaje más adecuado para cada caso.
Existen diferentes tipos de alopecia y causas de pérdida de cabello en mujeres. Entre los principales se
encuentran la alopecia androgenética femenina, el efluvio telógeno, la alopecia areata, la alopecia frontal fibrosante y la alopecia por tracción. Cada una presenta unas características y un origen diferentes, por lo que es importante realizar una valoración médica para determinar cuál está presente en cada caso.
Los síntomas pueden orientar, pero no siempre permiten diferenciar con precisión unas alopecias de otras. La valoración médica, el estudio capilar, la tricoscopia y las pruebas que estén indicadas en
cada caso permiten obtener un diagnóstico más completo e identificar los posibles factores que pueden estar influyendo en la caída.
Antes de elegir un tratamiento, lo más importante es conocer qué puede estar detrás de la pérdida capilar.
En Hospital Capilar estudiamos los factores que pueden estar influyendo en tu pérdida de densidad mediante Tricometabolic, nuestro protocolo de diagnóstico capilar avanzado para mujeres